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MIDWAY: UNA REFLEXIÓN SOBRE LA BATALLA.

Escrito por José Miguel Fernández Gil on . Escrito en Tribuna de opinión

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MIDWAY, una reflexión.

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Cuando buscamos un culpable de la derrota de Midway, todos los dedos apuntan al Vicealmirante Nagumo, que por sus órdenes contradictorias durante la mañana de la batalla ocasionó la pérdida, de primeras, de 3 de los preciados portaviones de la Teikoku Kaigun, pero… ¿fue el único culpable?.

Permítame hacer unas reflexiones en voz alta:

Nagumo no “actuó solo” en esta auténtica debacle, podemos decir que quien primero causó la destrucción de manera involuntaria y accidental fue el Capitán de Corbeta Mitsuo Fuchida. Al igual que en Pearl Harbor y la Operación del Océano Indico, quien lideraba la primera fuerza de ataque era el comandante del grupo de ataque del buque insignia de la 1ª Flota Aérea (Kido Butai): Mitsuo Fuchida. Así, tenía que ser en Midway también. El inoportuno ataque de apendicitis que sufrió al poco de abandonar Hiroshima hizo que Nagumo, en lugar de elegir al segundo al mando de Fuchida, y que fuera la 1ª División de Portaviones la que siguiera liderando el ataque, optó por el jefe del grupo de ataque de la 2ª División de Portaviones, Teniente de Navío Joichiro Tomonaga. El aparato propicio para esa tarea era el triplaza Nakajima B5N, en el cuál el asiento central del navegante se situaba siempre a los oficiales y suboficiales al mando de la agrupación o escuadrilla. Esa fue la razón por la que a bordo de los Akagi y Kaga estuvieran los B5N esperando con el torpedo en la panza y obligara a Nagumo a desobedecer las órdenes de Yamamoto y rearmarlos con las bombas. Después de que se localizara al Yorktown, volvió a ordenar un nuevo rearme de los aparatos.

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Yamaguchi.

De haberse seguido el plan original en los hangares del Akagi y Kaga solo hubieran permanecido los Aichi D3A esperando ser izados a cubierta y rearmados en ella. A bordo de la 2ª División de Portaaviones hubieran estado esperando los torpederos y es muy probable que el Contralmirante Yamaguchi, más íntimo de Yamamoto que Nagumo y férreo defensor de las tácticas aéreas del Comandante en Jefe de la Flota Combinada (Rengo Kantai), no hubiera caído en la precipitación de rearmar sus torpederos, contraviniendo las órdenes de Yamamoto, antes de que todos los aparatos de exploración hubieran realizado su cometido: es decir, que cuando el Tone-4 localizó al Yorktown y sus escoltas, los torpederos del Hiryu y Soryu hubieran podido ser alistados en la cubierta de vuelo inmediatamente y lanzados al ataque del portaviones estadounidense.
 El retraso del ataque al Yorktown y su consabido resultado, no hay que atribuirlo única y exclusivamente al continuo y descoordinado ataque de los aparatos estadounidenses que obligaba a rotar la CAP cada vez: uno de los talones de aquiles del Mitsubishi A6M era su escasa munición del cañón oerlikon de 20mm, su única arma eficaz, que a los 5 minutos de combate se agotaba y obligaba a sus pilotos a retornar inmediatamente a su portaviones base para reponerla. Conocedores de este problema, sus diseñadores, no solo por los 6 meses de combates en el Pacifico, sino por el casi más de un año de combate sobre los cielos de China, no optaron por resolverlo y sobrecargaron a los portaviones de operaciones de reabastecimiento ocupando las cubiertas de vuelo más tiempo y retrasando la preparación de las fuerzas de ataque que eran sus armas ofensivas. Se sugirió para esta batalla que el Akagi y el Hiryu se ocuparan principalmente de abastecer la CAP de aparatos, dejando a los otros portaaviones libertad de acción para encargarse de una amenaza imprevista, pero se desechó la idea por qué utilizando los 4 portaaviones para lanzar una fuerza de ataque, se empleaba menos tiempo que usando solo 2 y dejando a los otros como fuerza de reserva y de refuerzos ante posibles pérdidas en combate.

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Esta táctica se demostró en Midway suicida y dejaba a los portaaviones en situaciones delicadas con su grupo aéreo en los hangares peligrosamente repostados y armados si el enemigo atacaba en pequeños grupos de forma continua que obligara a los portaviones a mantener las cubiertas de vuelo despejadas para recibir y lanzar cazas para reforzar la CAP.

Por otra parte, el Hiryu iba a ser el primer portaviones de la Kido Butai en recibir uno de los primeros radares, pero ante la negativa de retrasar la invasión de Midway para finales de Junio o primeros de Julio, se optó por el Ise como buque “cobaya” para ello. Si la batalla se hubiera retrasado unas semanas y el Hiryu hubiera participado con el nuevo radar, quizás hubiera cambiado el curso de la batalla, porque los Japoneses hubieran tenido constancia de los grupos de ataque Estadounidenses que se le aproximaban antes de que la forma que usaban en ese momento que era por contacto visual, cuando prácticamente no hay tiempo de reacción.
El reconocimiento aéreo era un problema orgánico en los grupos de portaviones: no había. Esta tarea recaía sobre los cruceros y sus hidros. Ocasionalmente algún que otro Nakajima B5N con su navegante, era usado en esta tarea: el Akagi envió a dos de estos en la madrugada del 4 de Junio cuando se produjo la avería de una de las catapultas del crucero Tone que retrasó el lanzamiento del Tone-4 en 30 minutos: nadie pensó darle la debida importancia a tal hecho y enviar un torpedero de alguno de los portaviones en su lugar, y eso que a bordo del Soryu se transportaban 2 Yokosuka D4Y preparados para el reconocimiento. Uno de ellos no estuvo operativo el 4 de Junio por causas aún desconocidas (al perderse el portaviones se perdió también el diario de incidencias y es posible que después de la debacle, a nadie le importara lo más mínimo el por qué no estaba operativo ese aparato). Pero sí se usó el otro, que fue enviado en apoyo del Tone-4 y que se le averió el equipo de radio: ¿ya despegó con él averiado?, ¿no se le hizo una revisión prevuelo a conciencia?. En palabras de Genda después de la batalla: el reconocimiento aéreo fue escaso y con deficiencias… ¡Y lo dice el jefe de Operaciones Aéreas de la Kido Butai!!!!!! La única persona con el debido mando y experiencia para ordenar y preparar las fuerzas de ataque, exploración y defensa de los portaviones y el único, en teoría, con el debido cargo que podía revocar las contradictorias órdenes de Nagumo y que debiera haberse opuesto a éste a la hora de sustituir los torpedos por bombas, contraviniendo una orden directa del comandante en jefe de las Operaciones “MI” y “AL”.

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Yokosuka D4Y.

Y ya por ultimo… cuando se creó la Kido Butai el 10 de Abril de 1941, recayó sobre el Akagi ser su buque insignia: en aquel momento única elección posible, pero equivocada. Cuando se entregaron en el otoño de 1941 los dos nuevos y flamantes portaviones clase “Shokaku” uno de estos debiera haber sido elegido como nuevo buque insignia: mejor diseñados y preparados para esta función que el “venerable” Castillo Rojo (Akagi), un buque que pese a su más o manos reciente “modernización” no era apto para este cometido. Junto a su hermano, que no gemelo, Kaga, disponían de los elevadores más lentos de la Kido Butai y retrasaban las operaciones aéreas de los más modernos. Además, su estación de radio era deficiente, como se demostró en Midway: todos los mensajes le tenían que ser retransmitidos porque sus radios no eran capaces de captarlos correctamente.

El fracaso de la Operación “K”, el reabastecimiento del hidrocanoa que debería haber realizado un reconocimiento aéreo de Pearl Harbor, nunca le llegó a las manos a Nagumo y siempre creyó que los portaviones estadounidenses permanecían en su base y que no saldrían a su encuentro hasta que estos no hubieran sabido nada del ataque al atolón.

Se sugirió que el Yamato retransmitiera los mensajes importantes al Akagi o en su defecto que viajara con la Kido Butai, pero Yamamoto desechó tales ideas: primero aduciendo el consabido silencio de radio y después porque no quería con su presencia “coartar” las acciones y decisiones de Nagumo. Más le hubiera valido “coartarlas”. Yamamoto cometió el error de embarcarse y salir a la mar ante lo que pensaba que podía ser el golpe definitivo a la USNavy. Yamamoto era comparado a Togo y quizás eso hizo mella en él, y como ese Almirante héroe nacional y vencedor en Tsushima, quizás esperaba en el fondo de su corazón una “gloriosa” batalla de superficie donde los cañones de grueso calibre de sus acorazados se midieran a los de la USNavy y por ello quería estar allí, ya que fue un comandante en jefe en batalla que no comandó nada, al autoimponerse un silencio de radio y colocándose a 300 millas a la estela de los portaviones de Nagumo.

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Iniciando un dive bomber.

Al revés que su oponente el Almirante Nimitz, que decidió quedarse en Pearl Harbor y comandar la batalla desde allí, dando las oportunas órdenes que acabarían derrotando a Yamamoto.

 

Saludos.

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