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ENTREVISTA A SIMON SCARROW (REVISTA STILUS)

Escrito por Ignacio Pasamar on . Escrito en Bibliografía

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Entrevista publicada en la revista Stilus nº 7 y autorizada, amablemente, a ser publicada en Historia Rei Militaris.

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Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a D. Roberto Pastrana, director de Stilus su deferencia y amabilidad.

 

 

Las aventuras de Macro y Cato, dos soldados de la época de Claudio, le han situado como uno de los autores de novela histórica más exitosos del momento. En medio del trajín de la presentación del sexto libro de la serie, “La profecía del águila”, el autor británico encontró un hueco para charlar relajadamente con Stilus acerca de su obra y sus aficiones. “Es agradable ver la respuesta de las personas que te leen, porque cuando estás ante el ordenador escribes al vacío”, explica.

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- La serie de “El águila del Imperio” es un superventas. ¿Esperaba este éxito cuando empezó?
  - Uno siempre desea algo así, pero el éxito no era mi principal motivación cuando comencé a escribir, sino la de realizar libros que a mí me gustaría leer. No tenía idea de que fuera a tener tanto éxito, pero es algo que por supuesto me encanta.
  - ¿Cómo decidió el enfoque que daría a sus libros?
  - Bueno, hay muchos libros sobre césares, generales y grandes personalidades, pero yo me preguntaba: ¿y qué hay de los hombres corrientes que integraban las legiones? Quería retratar ese colectivo de la forma más real posible.
  - ¿Cuántos libros compondrán la serie?
  - Nunca tuve un plan. He escrito siete libros (a fecha de hoy lleva ya XI libros de la serie; el último de ellos bajo el título de Pretoriano) y comencé uno nuevo en las últimas vacaciones. Visitando Creta, estuve en las ruinas de un palacio destruido en el año 48 d.C. Me dije: “¡Es genial! Creta está en el camino de vuelta de Cato y Macro, cuando tomen un barco en Siria para volver a Roma”. Eso es lo bueno de no planearlo todo: la historia va fluyendo sola.
- Entonces, ¿la trama de cada libro no está en su cabeza antes de empezar a escribir?
- No. Simplemente tengo un resumen como el que podría aparecer en la contraportada. Si escribes más que eso estás sellando el libro e impidiéndole que crezca por sí mismo. Como dice Stephen King, la belleza de escribir está en ver a través de las palabras: poder sentir, oír, oler lo que pasa. Así el libro se hace vivo.
Eso es lo que me pasó, por ejemplo, cuando describía el paso del río Meadway. Es algo que me vino como si Cato y Macro hablaran con voz propia, diciéndome lo que veían. Son como dos viejos amigos que me cuentan sus aventuras.

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- Dentro de esa indefinición sobre el futuro, ¿está también el fin de la serie? ¿Ha pensado cómo podría ser?
  - Es una historia sin fin planificado. No sé a ciencia cierta cómo va a terminar. Una de las opciones es que Cato y Macro se acaben retirando a una pequeña y tranquila ciudad llamada Pompeya. (risas)
  Otra de las posibilidades es que en el año 69, los dos protagonistas acaben en lados diferentes en la guerra que estalla tras el derrocamiento de Nerón.. No sé, quizá uno tendrá que matar al otro...
  - Usted ha formado parte de grupos de reconstrucción. ¿Cómo le ha ayudado esta experiencia a la hora de escribir libros ambientados en las legiones romanas?
  - La vivencia personal tiene la virtud de mostrarte cosas que no aprenderías en libros ni en películas. Por ejemplo, el acolchado para el casco. Eso no lo verás en ninguna película y no te darás cuenta de la necesidad de llevarlo hasta que no te pongas el casco y veas que es más pesado de lo que crees y que, además, no se ajusta muy bien a tu cabeza. Así que la experiencia te revela ciertos trucos.
  - ¿Sigue haciendo reconstrucción histórica?
  - No, lo dejé hace tres años debido a una lesión de rodilla, pero sigo en contacto con grupos. De hecho, a veces les pido que lean algún fragmento que me suena poco auténtico. Me gusta saber su opinión, para poder mejorar el texto. Pero valoro tanto su punto de vista como el de mis lectores.
  - Supongo que recibirá bastantes cartas de admiración. Pero, ¿también le llegan muchas críticas?
  - Pues no recibo muchas. Yo lo achaco a que intento visitar los lugares en los que se desarrolla la acción para que todo sea correcto. Quiero hacerme una idea de lo que sienten los personajes en esos sitios. A veces este método es duro. Para el libro “The eagle in the sand” estuve en el desierto y la verdad es que no es un sitio muy confortable.
  Sin embargo, la documentación y preparación no evitan que a veces cometa errores. Por ejemplo, en el primer libro, cuando las legiones marchan a través de la Galia, escribí que unos chavales atizan en los testículos a un buey del convoy, haciendo que se vuelva loco. Recuerdo que recibí una carta de un lector señalando que los bueyes están castrados. ¡Se me había pasado ese detalle!
  - ¿Le resulta difícil hacer comprender la mentalidad de aquel tiempo a los lectores actuales?
  - Es algo problemático porque, si representas aquella época tal como fue, corres el riesgo de que el público moderno no la entienda. Yo creo que la mejor solución es ayudar al lector a penetrar en aquella época, contando las cosas con la mayor fidelidad posible.
  Sin embargo, también está la dificultad añadida de los recelos de la industria editorial. Recuerdo, por ejemplo, que en el primer libro, tuve problemas con el personaje de Lavinia porque mantenía relaciones sexuales a una edad temprana. Aunque las jóvenes britanas se casaban muy jóvenes, la editorial no quería que la acusasen de promover estas costumbres.

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- ¿Hacia dónde se inclina la balanza en este pulso con la industria editorial, hacia el rigor o hacia lo comercial?
- Bueno, lo mejor del éxito es que te permite atender menos a la editorial y más al rigor histórico. Pero, en cualquier caso, si quieres publicar, tienes que transigir en ciertas ocasiones. Yo tuve que cambiar el orden de aparición de “The eagle in the sand”, que pasó de ser el sexto al séptimo, pero al fin pude publicarlo evitando la versión “suave” de la revuelta judía. Al fin y al cabo, la consigna de la rebelión era matar a todo el romano que se encontrase.
- ¿Qué lee un escritor de novela histórica? ¿Qué libros le han gustado más sobre el periodo romano?
- A mí me gusta mucho “The eagle in the snow”, de Wallace Breem. Las 30 primeras páginas, en las que cuenta cómo las últimas legiones defienden el Rin durante un crudo invierno, son muy buenas. Creo que es una novela extraordinariamente bien escrita.
Respecto a los libros de no ficción, recomiendo “Apocalypse”, de Neil Faulkner, que describe las condiciones que llevaron a la gran revuelta judía. A pesar de no ser una novela, reconstruye de forma tan excitante la acción que se lee muy fácilmente. Te imaginas perfectamente qué pensaría un soldado romano ante esos fanáticos. Además, el libro hace buenas descripciones del armamento romano.
- ¿Le han propuesto alguna vez llevar la serie de Cato y Macro al cine?
- Ha habido algo, pero hace falta mucho dinero. De todas formas, si hay un momento propicio para sacar adelante esta plan es ahora, gracias a los efectos digitales.

 

Saludos.

 

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