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INDIA Y PAQUISTÁN: CONFLICTO SURREALISTA.

Escrito por Licurgo on . Escrito en Blog

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El mundo.es

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India y Paquistán. Historia de un conflicto surrealista. Víctor M. Olazabal.

Ambos países han librado al menos dos guerras y numerosos conflictos menores que hacen imposible el cálculo real de muertos.

Cachemira reaviva la llama entre India y Pakistán

India y Pakistán son dos potencias nucleares eternamente enfrentadas, cuya disputa se centra desde hace 70 años en la región de Cachemira. En este tiempo han librado al menos dos guerras y numerosos conflictos menores en los que se vuelve prácticamente imposible calcular la cantidad real de muertos, heridos, desplazados y damnificados. No obstante, cuando se escribe la historia de esta enemistad, es necesario reservar un capítulo a la sucesión de episodios disparatados a ambos lados de la frontera.

El último caso es la reciente detención por parte de la policía india de una paloma en Pathankot, en el estado de Punjab, una zona que desde enero vive un especial nerviosismo tras el ataque terrorista a una base aérea.

El caso es que el ave ha quedado "bajo custodia" después de que los agentes fronterizos descubriesen que portaba una nota que advertía al primer ministro indio, Narendra Modi, de que "todos y cada uno de los niños (de Pakistán) está preparados para luchar contra India", según dijo a Afp el inspector Rakesh Kumar, asegurando que la policía está investigando el tema "muy en serio" porque el escrito iba supuestamente firmado por el grupo terrorista paquistaní Lashkar-e-Taiba.


La detención de animales en la frontera es prácticamente un pilar informativo básico a la hora de tratar este conflicto. El año pasado, en la misma zona, una paloma "sospechosa de espionaje" por llevar un mensaje en urdu acabó en manos de la policía india, que escaneó al animal con rayos X para comprobar si los servicios de inteligencia paquistaníes le habían instalado algún dispositivo.

En 2013, las autoridades indias hallaron cerca de la frontera un halcón que llevaba incorporada una pequeña cámara, lo que desató unas sospechas que nunca llegaron a confirmarse, como suele ocurrir. Dos años antes, Pakistán capturó en su territorio a un mono que había cruzado la frontera de forma misteriosa. El simio fue llevado a un zoo local. Se llama 'Bobby'.

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La frontera más delicada del mundo

Dada la permanente tensión entre los dos países, la situación en su frontera es de extrema delicadeza. Cada movimiento, cada sospecha, puede llevar a una reacción desmesurada al otro lado de la línea.

Como cuando en 2013 una anciana india cruzó la frontera para ver a sus hijos en la zona cachemir de Pakistán. Ese inocente paseo llamó tanto la atención de los militares indios que construyeron búnkeres para mejorar la vigilancia, un gesto que fue interpretado como hostil por el ejército paquistaní. Resultado: se desató una crisis violenta que duró varios meses, en los que se vivieron intercambios de disparos, ataques y denuncias de infiltraciones transfronterizas de ambos ejércitos.

Actualmente, la relación entre India y Pakistán anda con el termómetro disparado. El origen fue el ataque de cuatro insurgentes a una base militar india, un suceso que causó la muerte de 19 soldados y que ha dejado tocado el orgullo indio.

La semana pasada el Gobierno de India, que volvió a acusar a su vecino de dar apoyo a terroristas, avivó aún más la hoguera al anunciar que había realizado "ataques quirúrgicos" en la frontera, una afirmación que Pakistán negó asegurando que sólo había sido el habitual fuego cruzado que mantienen sus soldados.

Además de intensificar el tono de las acusaciones mutuas, la primera medida en India fue suspender (sólo un día) la ceremonia en el paso de Wagah, donde diariamente los dos ejércitos bajan la bandera en un evento que provoca fervientes sentimientos patrióticos a ambos lados, al mismo tiempo que se convierte en el único momento en el que los dos bandos guardan las armas y realizan de forma conjunta un excéntrico ritual.

Estos días también se está llevando a cabo la evacuación de miles de personas que habitan en los pueblos cercanos a la frontera con Pakistán. Por lo general, las autoridades trasladan cada noche a los vecinos, los hospedan en campamentos improvisados o en edificios públicos (como comisarías o estaciones de tren) ubicados un poco más lejos de la frontera y los devuelven a su pueblo cada mañana para que sigan con su vida durante el día.

De acuerdo a los testimonios recogidos por la prensa india, los vecinos se dividen entre quienes se van por miedo a una invasión nocturna, quienes se van por cumplir las órdenes, quienes se quedan por no abandonar sus cosas y, finalmente, quienes tienen la sensación de que los medios locales y los políticos están inflando una histeria colectiva.

Estas evacuaciones se han llevado a cabo en el pasado como medida de precaución ante ciertas escaladas de tensión, si bien el protocolo es llamativo en tanto hablamos de dos potencias que poseen de armas nucleares y que han repetido en numerosas ocasiones que estarían dispuestas a apretar el botón rojo en caso de ser necesario.

Lo cierto es que este tipo de noticias se mueven en un escenario donde se dispara la propaganda, el sentimiento nacionalista y la demostración de fuerza frente al enemigo. Esto ocurre a ambos lados de la frontera.

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El cine, prohibido

El conflicto ha llegado incluso a la industria del cine. Primero una organización de extrema derecha exigió la salida de India de todos los actores paquistaníes. Después, una asociación de productores prohibió la contratación de actores y técnicos de ese país "hasta que el tema se arregle". La fecha no podía ser menos indeterminada.

Como respuesta, las salas de cine más importantes de Lahore, Islamabad y Karachi han prohibido la difusión de películas indias en solidaridad con el ejército paquistaní. Su deseo, de hecho, es mayor, y piden que se suprima todo el contenido indio en las televisiones de Pakistán.

Los 'boicots' al eterno enemigo son tan habituales como disparatados. En el último año, grupos de extrema derecha hindú como el Shiv Sena han conseguido, usando todos los medios (violencia incluida), cancelar partidos de críquet entre ambas selecciones nacionales, así como conciertos y eventos literarios de artistas paquistaníes en territorio indio.El Shiv Sena es esa misma organización que en junio celebró el cumpleaños de Donald Trump, el día que nació "el salvador de la humanidad", al que consideran un "héroe" entre otras cosas porque es "el único que puede liberarnos del terrorismo islámico proveniente de Pakistán".

En alguna ocasión, el odio entre las dos naciones, una de mayoría musulmana y otra de mayoría hindú, toca la fibra nacionalista de tal manera que agravios individuales se achacan al conjunto de la población del país vecino, lo que lleva a reacciones basadas en responder al otro con la misma moneda. Como ocurrió con un preso paquistaní, encarcelado en una prisión India, que quedó en coma por el brutal ataque de un reo indio un día después de que muriese en una cárcel paquistaní un preso indio por una paliza a manos de otros presidiarios. El ojo por ojo que criticaba a Mahatma Gandhi.

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Odiar a quien no odia

Para una parte de la población india, una minoría extremista, odiar a Pakistán es un deber nacional, un signo de patriotismo que debe exhibir cada ciudadano. Así lo entienden aquellos que presentan denuncias por sedición contra quienes consideran que no han mostrado suficiente énfasis en aborrecer al vecino.

Le ocurrió este verano a la actriz Divya Spandana, denunciada por un abogado por decir que "Pakistán no es el infierno". Para el letrado, esa declaración era como "insultar a la India". En 2014 decenas de universitarios de Cachemira fueron igualmente acusados de sedición por celebrar la victoria de Pakistán sobre la India en un partido de críquet, una acusación que la policía finalmente retiró, si bien mantuvo los cargos por los disturbios que causó dicha celebración.

Los partidos de críquet entre India y Pakistán han sido otras veces escenario de denuncias inverosímiles. Hace unos meses, la estrella Amitabh Bachchan, una de las figuras más populares de Bollywood, recibió una demanda que ni él mismo se creía que fuese real: un cineasta indio muy comprometido con su país le denunciaba por haber alargado demasiado el himno nacional cuando le tocó cantarlo en un acto previo al juego entre selecciones. En concreto, 18 segundos más. "Uno puede tomarse dos o tres segundos más o menos para cantarlo, pero Amitabh se pasó del tiempo establecido", dijo entonces el denunciante, indignado, a la agencia IANS.

A pesar de todo, en mitad de una relación histórica basada en el odio en ocasiones se abren las nubes y aparecen rayos de esperanza entre las dos comunidades. Para el recuerdo quedará aquella vez que un empresario paquistaní decidió regalar 'donuts' a todos los indios que visitasen sus establecimientos, un gesto solidario en señal de amistad después de que 40 hoteles de Bombay negasen el alojamiento a una familia paquistaní. Lo importante, afirmó Iqbal Latif a Efe, no era la oferta en sí, sino demostrar que se pueden tener gestos de "amor, cuidado y coexistencia entre las dos naciones".

 

Saludos.

 

 

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