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TODOS LOS HOMBRES MUEREN, PERO NO TODOS LOS HOMBRES REALMENTE VIVEN

Escrito por Tomás San Clemente De Mingo on . Escrito en Medieval

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FUENTE: abc.es

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TODOS LOS HOMBRES MUEREN, PERO NO TODOS LOS HOMBRES REALMENTE VIVEN

JOSÉ LUÍS ESPINOSA

El 23 de agosto de 1305 fue ejecutado el héroe escocés William Wallace, presentado mundialmente en sociedad en 1995 con la película «Brave Heart»

Ocurre con más frecuencia de la deseada que el cine o la literatura ofrecen versiones desvirtuadas, quizá endulzadas e idealizadas, de personajes históricos tan apasionantes y desconocidos, que tras pasar por el taller de «chapa y pintura» de las productoras llegan a los ojos del espectador tan sumamente ficcionados, que cualquier coincidencia con la realidad es pura casualidad.
Este es el caso de Sir William Wallace, ese ávido guerrero escocés elevado a máximo representante de la libertad en la legendaria cinta«Brave Heart». Producida, dirigida y protagonizada por Mel Gibson en 1995, este laureado largometraje narra en voz de Robert Bruce, aspirante al trono escocés en la época, las aventuras de William Wallace. El hombre que luchó y murió por la libertad de los escoceses y cuyos restos acabaron repartidos entre Escocia e Inglaterra cómo aviso a futuros navegantes.
El 23 de agosto 1305 William Wallace fue cruelmente ejecutado tras ser declarado culpable de traición al Rey de Inglaterra, Eduardo I. La muerte de Wallace fue condición «sine qua non» impuesta por Eduardo I para alcanzar un esbozo de paz con los nobles escoceses. Así, Wallace fue traicionado y entregado a los ingleses. Para no otorgarle más épica de la que ya tenía, el Rey de Inglaterra decidió juzgarle como a un delincuente común y encerrarlo hasta su ejecución en la «Bloody Tower» de Londres.
Aunque sea de las últimas escenas de la película, su ejecución es uno de los aspectos de la vida de William Wallace que «Brave Heart» no representó con total fidelidad. Es verdad que la escena es bastante dura, pero cómo suele decirse la realidad siempre supera a la ficción. William Wallace no fue «sólo» decapitado; murió en la horca, pero no del modo que acostumbramos a ver. A Wallace le ahorcaron desde una altura insuficiente para partirle el cuello, le arrancaron las tripas y aún en vida,le obligaron a ver arder sus vísceras en el fuego. Su cadáver fue decapitado y descuartizado. Su cabeza fue exhibida en una pica por las calles de Londres durante los días sucesivos, y para dejar claro lo que implicaba la traición al Rey sus piernas se enviaron a Perth y a Aberdeen, y sus brazos a Berwick y a Newcastle.

El origen de William Wallace
La historia de William Wallace surge de un poema épico escocésde la segunda mitad del siglo XV titulado «The Wallace» y cuya autoría se atribuye al juglar «Enrique el Ciego». Similar a nuestro «Cantar del Mio Cid», el poema escocés ensalza las virtudes de William Wallace hasta elevarlo a la condición de héroe. Otras fuentes, de procedencia inglesa, muestran a Wallace como un bárbaro y un bandido que sembraba el caos y el terror allá por donde su espada hacía brotar la sangre inglesa.
William Wallace nació en 1270 en Elderslie, localidad escocesa del condado de Ayrshire, y fue el hijo menor de Malcom Wallace, un terrateniente con propiedades y rentas en Elderslie y Auchinbothie. Como era común en aquella época solo los primogénitos tenían derecho a heredar las rentas, así que el pequeño William fue enviado con su tío, quien se encargaría de su educación y su preparación para entrar a formar parte de la iglesia. Se desconoce si recibió también formación militar, aunque por la condición de su padre es probable que así fuera.
Desde el comienzo de la película «Brave Heart» muestra una versión distorsionada de la historia de Wallace, pues su padre no fallece siendo él un niño, sino que según diversas fuentes disponibles, Malcom Wallace muere durante un saqueo realizado en Ayrshire por tropas inglesas en 1291, fecha en la que William Wallace ya contaría con 21 años. Así, la muerte de su padre desataría el ansia de venganza en un joven William Wallace que desde entonces se comprometería con la lucha por la libertad de los escoceses.

La batalla de Stirling vio nacer al mito
Es necesario señalar que el lucha entre ingleses y escoceses se remonta al final del reinado de Alejandro III de Escocia. A su muerte en 1286 sube al trono su nieta Margaret, conocida como «la dama de Noruega». Eduardo I de Inlgaterra planeó casarla con su heredero pero la repentina muerte de Margaret en 1290 malogró el operativo. Así, Eduardo I se ofreció como garante de la paz mientras que los clanes escoceses decidían quién ocuparía el trono. La dilatación del proceso acabó con la paciencia del Rey de Inglaterra que en 1296 decidió invadir Escocia, y es en este momento cuando empieza a tomar relevancia la figura de William Wallace.
En septiembre de 1297 tuvo lugar la batalla de Stirling, en la que los escoceses capitaneados por Wallace y Sir Andrew de Moray, este último completamente olvidado en «Brave Heart», obtuvieron una importante victoria sobre las tropas inglesas. Esta victoria, unida a una pequeña incursión de Wallace en territorios ingleses, tuvo una enorme repercusión. Por un lado el Rey Eduardo I empezó a ser consciente del peligro militar que suponían Wallace y sus secuaces; y por otro, la nobleza y el pueblo escocés lo encumbraron hasta tal punto, que uno de los aspirantes al trono, John Bailleul, lo armaría caballero y guardián del reino en diciembre de ese mismo año; nacía entonces la leyenda de Sir William Wallace.
Poco tiempo tendría el recién armado caballero para saborear las mieles del éxito, pues la reacción de Eduardo I, tras la gran cura de humildad que Wallace infringió a sus tropas, sería preparar una ofensiva mucho más cruel y mejor organizada contra los escoceses. William Wallace y sus hombres fueron derrotados en la batalla de Falkirk el 22 de julio de 1298. En esta ocasión los arqueros ingleses y sus flechas de fuego fueron demasiado para los escoceses, que sufrieron una estrepitosa derrota.
Este acontecimiento es uno de los momentos más épicos de la película «Brave Heart», pues el discurso de arenga de Wallace a sus tropas antes de la batalla, pasará a los anales de la historia del cine al igual que algunas de las palabras pronunciadas por Mel Gibson en esa escena: «Si Wallace estuviera aquí, acabaría con los ingleses echando fuego por los ojos... y rayos por el culo».
En el filme se muestra a un William Wallace que tras caer derrotado emprende la vía diplomática con los nobles escoceses para seguir haciendo frente a la invasión inglesa. En realidad, Wallace huyó de Escocia una vez recuperado para, entre 1299 y 1303, entrevistarse con distintos personajes. En primer lugar visitó al rey de Francia, Felipe el Hermoso, para que se posicionaran del lado escocés. También viajó a Roma para ser recibido por el Papa Bonifacio VIII, e incluso llegó a visitar Noruega, y a su monarca Haakon VII, con la esperanza de que los vínculos entre ambos países, por la princesa Margaret, supusieran algún tipo de ayuda para mantener una Escocia libre e independiente.

Traicionado por su propio éxito
Una vez fracasada la vía diplomática, William Wallace regresó a Escocia para reorganizar la resistencia oculto en un mercante francés, acontecimientos estos también olvidados por «Brave Heart». A su regreso Wallace tuvo que ocultarse pues se encontró con una Escocia sitiada por Eduardo I, quien en 1304 reconquistó el castillo de Stirling, aquella victoria que vio nacer al mito de William Wallace y que paradójicamente acabaría significando su final.
Con la toma de Stirling los nobles escoceses decidieron que lo mejor era firmar un tratado de paz con Inglaterra, sin embargo se encontraron de frente con la cruda realidad. El Rey Eduardo I exigía como condición indispensable para la paz la cabeza del hombre que más lo había humillado hasta entonces: Sir William Wallace. El 5 de agosto de 1305 Wallace sería entregado a los ingleses, que lo detendrían en su escondrijo de Roybroston, en Glasgow. Su delator fue John de Menteith, gobernador de Dumbarton, cuyos hijos habían fallecido a las órdenes de Wallace.
Así, William Wallace pasó de ser el hijo de un mero terrateniente escocés, al hombre sin cuya cabeza sería imposible atisbar la paz. Una historia que conoció el mundo gracias a «Brave Heart», y un personaje cuyas hazañas inspiraron a una nobleza escocesa que el 1 de mayo 1328, vería reconocida su independencia de Inglaterra con la firma del Tratado de Edimburgo-Northampton. Una realidad que honra al protagonista de estas líneas, cuya legendaria historia fue plasmada en un poema, y cuya épica gesta narró en pantalla Robert Bruce, Roberto I de Escocia.

saludos

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