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LA TORTUGA COMO ELEMENTO DE ASALTO

Escrito por Tomás San Clemente De Mingo on . Escrito en Antigua

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LA TORTUGA COMO ELEMENTO DE ASALTO

El primer paso para asaltar una fortificación era acercarse a los muros, lo que exigía el uso de diferentes sistemas de protección. Entre las máquinas destinadas a la protección de los soldados cuando se acercaban a la muralla para intentar tomarla o realizar algunas labores de minado estaba la tortuga.
La tortuga estaba formada por un entramado de madera con ruedas que se cubría con pieles de animales sin curtir. Su finalidad era la protección de los soldados que se acercaban a la muralla.
La primera referencia a esta máquina como elemento de protección para el ataque de los sitiadores aparece en el asedio de Larisa en el año 399 a. C. Tribón intentaba con su empleo proteger a los soldados que cortaban el suministro de agua de la ciudad.

“Al no poder tomarla por otros medios, excavó un pozo y abrió una galería subterránea para cortarles el agua. Pero como repetidas veces salieron de las murallas repentinamente y arrojaron al pozo maderas y pieles, hizo a su vez una tortuga de madera y la colocó sobre el pozo”
(JENOFONTE, Helénicas, Libro III, 7).

Sin embargo, Plinio el viejo habla de que fue una invención de Artemón de Clazomenes, ingeniero de Pericles, al que también se le ha relacionado con la
construcción del primer ariete en el mundo griego:

“ ... la testudo, Artemón de Clazómenas...” (PLINIO EL VIEJO, Historia Natural, Libro VII,
202).

A pesar de que ésta es la primera referencia clara sobre el empleo de estas máquinas, según apunta Diodoro Sículo, parece ser que Pericles ya las utilizó en el asedio de la ciudad de Samos en torno al 440 a. C.

La forma de destruir las tortugas, según apunta Eneas el Táctico requería del fuego y era la siguiente:

“Sobre las tortugas que han sido avanzadas por el enemigo, se debe poner pez, estopa y azufre; a continuación, tras haber atado un haz de leña y haberle prendido fuego, hay que lanzarlo con una cuerda sobre la tortuga. Materiales similares a éstos pueden ser suspendidos desde la muralla arrojados contra las máquinas que se aproximan. Es menester prenderles fuego del modo siguiente” (ENEAS EL TÁCTICO, Poliorcética, XXXIII, 1).

En la obra de Vitrubio aparece una descripción precisa de esta máquina con las medidas necesarias para su construcción:

“ La tortuga que se hace para cegar fosos, y que puede también aproximarse a los muros, se construye de esta manera. Armese el fuste o basamento que los griegos llaman eschâra, de figura cuadrada, que tenga de anchura 25 pies por lado; y pónganse los cuatro maderos transversales. Estos son sustentados por otros dos, gruesos F S: anchos S. Distarán los transversales entre sí hasta un pie y S; y en estos intervalos se ponen los arbolillos, que en griego se llaman amaxópodes, en los cuales giran los ejes de las ruedas inclusos en planchas de hierro. Estos arbolitos se colocan de modo que tengan quicio y agujeros, para que con palancas puedan ser girados, y hacer caminar la máquina adelante, atrás, a derecha, a izquierda, y si fuere necesario oblicuamente por el ángulo. Sobre el basamento se colocarán dos maderos que vuelen seis pies por cada parte; y al cabo de sus proyecturas irán otros dos, alargados también hacia fuera en ambas frentes 7 pies: su grueso y ancho serán los mismos que los de los dos maderos del basamento. Sobre este armazón se plantan postes a encaje, altos 11 pies, exclusos los encajes: gruesos por cada lado un pie y un palmo: distantes entre sí pie y medio. Estos entrarán por arriba en los encajes o mellas de otros maderos. Sobre éstos irán los cabrios, unidos unos con otros también a encaje, en elevación de 9 pies. Sobre los cabrios se coloca un madero cuadreado, al cual irán unidos, como también lo estarán a los dos maderos laterales. Cubriranse todos con tablones de palma si los hay, y si no, de otra madera que pueda resistir, exclusos el pino y chopo, por ser frágiles, y encenderse fácilmente. Sobre la tablazón se adaptarán tejidos espesos de varas menudas: y finalmente se cubrirá toda la máquina con duplicadas pieles recientes, cosidas y embutidas de alga, o de paja macerada con vinagre. De esta forma escupirá las balas de las ballestas, y resistirá a los incendios.” (VITRUBIO, Los diez libros de Arquitectura, Libro X, Capítulo XX, 69 – 70).

Amiano Marcelino también nos describe el modelo de tortuga empleada por el ejército romano:

“Se forma una enorme tortuga, que se refuerza con tablas muy largas, y que se fija con clavos de hierro. Se cubre con pieles de bueyes y con un entramado de ramas recién cortadas, después de lo cual se cubre la parte superior con barro, para que pueda rechazar el lanzamiento de los dardos incendiarios. En su parte delantera, se colocan tridentes muy afilados y de gran peso gracias a su estructura de hierro, de manera que, tal como reflejan los pintores y escultores, con estas puntas agudas, destroza todo lo que golpea. Esta máquina tan pesada es conducida mediante ruedas y cuerdas por un numeroso grupo de soldados que, desde su interior, la empujan con todas sus fuerzas contra la parte más débil de una muralla. Y entonces, si no aguantan las fuerzas de los soldados defensores que la protegen, al ser golpeadas, se abren brechas enormes en las estructuras de las murallas.” (AMIANO MARCELINO, Historia, Libro 23, 4, 11).

La tortuga funcionaba como un elemento de protección y estaba compuesta por una galería cubierta dentro de la cual se ubicaban los soldados para acercarse a la muralla sin ser abatidos. Para evitar que el fuego pudiera acabar con esta máquina, al igual que sucedía con otras se cubría con pieles sin curtir. Pero, no sólo era un elemento pasivo, sino que también podía llevar una hoz para arrancar piedras de las murallas o un ariete para batirlas. En este último caso se la conocía como testudo arietata . De hecho una de las características más comunes de este ingenio era la presencia de una viga para batir los muros.

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Incluso en algunas ocasiones las tortugas disponían de una serie de almenas para poder proteger a los soldados que iban encima de la maquina. También se podría introducir la novedad de cubrir la máquina con arcilla amasada con cabellos. Este sistema estaba encaminado a proteger la tortuga del fuego. Cuando las tortugas tenían como finalidad proteger a los cavadores, el frente tenía que ser en forma de triángulo para poder acercarse mejor a las murallas y evitar que los proyectiles la golpearan directamente y resbalen por su inclinación.

La tortuga de mayores dimensiones de la que se tiene constancia fue la creadapor Agetor de Bizancio .El tamaño de esta máquina cuyo ariete alcanzaba los 106 pies, portaba incluso una garita en su parte superior desde la cual dos observadores podían dirigir las operaciones de la máquina. Sería una especie de torreta como la que portan actualmente los tanques para control visual y facilitar la precisión de los golpes.

BIBLIOGRAFÍA

SAEZ ABAD, Rubén: La Poliorcética en el Mundo Antiguo (tesis doctoral) Madrid, 2004.

 

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TRES TIPOS DE NAVÍOS DE LA GRECIA ANTIGUA: PENTECÓNTERO, BIRREME, Y TRIREME.

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TRES TIPOS DE NAVÍOS DE LA GRECIA ANTIGUA:  PENTECÓNTERO, BIRREME, Y TRIREME.

TOMÁS SAN CLEMENTE DE MINGO

El primero de ellos, el Pentecóntero, fue una de las primeras naves de cierta envergadura que surcaron el mediterráneo. Inicialmente, numerosos pueblos marítimos los emplearon para el transporte de personas y mercancías,, antes de ser adaptadas para el uso militar o para la piratería. por este motivo sus características fueron variando a lo largo del tiempo, aunque se cree que las más habituales contaban con aproximadamente 30 metros de eslora y 3 metros de manga. Eran impulsadas por una gran vela cuadrada aparejada en un gran mástil central abatible, así como por 50 remeros (situados 25 en cada banda y en un solo nivel). Su precursor fue el eiksoros, pequeña embarcación de 17 metros de eslora y solo 20 remeros, que menciona Homero como el modelo en el que se embarcaron los aqueos en su aventura troyana. No obstante, las reducidas características de estas naves las hacían más estables y maniobrables que los Pentecónteros para navegar en aguas abiertas. Su importancia radicaba en permitir una mayor capacidad de carga y en su velocidad. La alta y curvada popa se diseño para otorgarles mayor versatilidad, en esta época los puertos adecuados no eran abundantes y la posibilidad de varar la nave fácilmente en cualquier playa era muy importante. los modelos más arcaicos utilizaban dos anclas de piedra, y dos timones a ambos lados de la popa permitían dirigir sus movimientos. Esta zona solía ser la utilizada para acceder a la nave a través de una escalera o rampa.

El Birreme, se cree que este tipo de embarcación surgió alrededor del siglo VIII a.c a partir de diseños anteriores como el pentecóntero. Su mayor innovación consistió en la adaptación y ampliación de la obra muerta en el casco para permitir el posicionamiento de un mayor número de remeros que le otorgaran una capacidad de ataque y maniobra mayor que sus antecesores. Estos nuevos modelos también sustituyeron las anclas de piedra por otras de hierro colocadas en las serviolas que sobresalían a ambos lados de la proa. La cubierta se dotó de un puente, aunque permaneció abierta. El aparejo era muy similar, mientras que el mayor número de remeros se posicionó en dos filas por banda a niveles diferentes. Su eslora disminuyó 1/3 para permitir una mayor maniobrabilidad y estabilidad con malas condiciones de la mar; no obstantes, ello redujo el espacio disponible en la cubierta para transportar tropas, lo que pudo ser germen del cambio de estilo de combate naval, pasando del abordaje y la lucha cuerpo a cuerpo en cubierta, a la embestida con los nuevos espolones.

Los tirremes se conviriteron por méritos propios en las principales y más famosas embarcaciones de la Antiguedad. Participaron en todas las batallas navales más importantes que conocemos y dominaron el Mediterráneo durante siglos por su capacidad, versatilidad y maniobrabilidad. Su aparición, afinales delsiglo VI a.c supuso un paso más al incorporar una tercera línea de remeros que proporcionaba una mayor velocidad, algo esencial para el estilo de guerra naval basado en el empleo del espolón. Con cerca de 40 metros de eslora y entre 3,5- 6 metros de manga en el caso, sus dimensiones lo convirtieron en el mayor barco de guerra. Tenía un calado de 1,5 metros aproximadamente, 3 metros de puntal y un desplazamiento de 45 toneladas, donde los remeros constituían 1/3 del peso total. Dos timones permitían su manejo y los remeros se colocaban en tres niveles superpuestos, alcanzando la cifra de 170 (85 por banda), a los que se sumaban marineros, oficiales y soldados hasta los 200 tripulantes. Existían dos tipos básicos, los más habituales y denominados catafractos, disponían de una cubierta sobre la bancada superior de los remeros para facilitar su protección, y los afractos, sin ella. la velocidad máxima que podían alcanzar los remeros en combate era de 5-6 nudos (9-11 Km/h); aunque, a plena boga, se incrmentaba hasta los 7-9 nudos (13-16,7 Km/h).

BIBLIOGRAFÍA:

SÁNCHEZ SANZ, Arturo: " El Poder Naval de Grecia en el S. V a.C", Zaragoza ( HRM Ediciones), 2015.

 

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PODCAST "EL PODER NAVAL DE GRECIA EN EL SIGLO V A.C"

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FUENTE: antenahistoria.blogspot.com

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PODCAST "EL PODER NAVAL DE GRECIA EN EL SIGLO V A.C"

Ya está operativo el el podcast dedicado al poder naval de Grecia en el siglo V a. c. Antonio Cruz presentador de Antena Historia Arturo Sánchez Sanz autor del libro, nos introducirán en el mundo heleno del siglo V a. c. Para escuchar o descargar el podcast pinchar Aquí.

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ENCUENTRAN LOS RESTOS DE FILIPO II, EL PADRE DE ALEJANDRO MAGNO

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FUENTE: elmundo.es

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ENCUENTRAN LOS RESTOS DE FILIPO II, EL PADRE DE ALEJANDRO MAGNO

MIGUEL G. CORRAL

En torno a la pequeña localidad griega de Vergina gira el mito de uno de los personajes clave de la historia de Occidente. Desde la propia villa, se pueden divisar en la llanura un conjunto de montículos de tierra, que ya antes de los años 70 fueron identificados como túmulos funerarios de la aristocracia y la realeza macedonia del siglo IV antes de Cristo. Es el llamado Cementerio de los Túmulos. En 1977, un arqueólogo griego llamado Manolis Andronikos excavó el mayor de los túmulos de Vergina sin saber demasiado bien qué podría encontrar. Pero se topó de bruces con una tumba maravillosamente conservada.
Alrededor de aquel año, él mismo localizó otras dos tumbas en aquel montículo, una de ellas también muy bien conservada y la otra, que albergaba unas impresionantes pinturas que representaban la escena del rapto de Perséfone, violada y expoliada con anterioridad. Durante las excavaciones, los arqueólogos encontraron restos de varones adultos humanos tanto en la magnífica e intacta tumba hallada en 1977 -llamada tumba II-, como en la que albergaba el fresco de Perséfone, la reina del Inframundo en la mitología griega -tumba I-. Además, encontró junto a ellas un santuario dedicado al culto a los muertos y que inmediatamente llevó a los especialistas a pensar que sería para honrar al personaje que acogía la soberbia tumba encontrada en 1977.
Desde entonces, el propio Andronikos asumió que el magnífico e intacto sepulcro número II correspondía al de Filipo II, el padre de Alejandro Magno y un personaje central en la cadena de acontecimientos que llevó al gran estratega que fue su hijo a doblegar a los persas alrededor del año 330 antes de Cristo.
Sin embargo, parece que durante décadas tanto Andrónikos, como el resto de especialistas que asumieron sus conclusiones como ciertas estaban equivocados. El rey Filipo II, según los documentos históricos de su reinado, sufrió una grave herida a consecuencia de un lanzazo que le atravesó al rodilla, le dejó cojo y estuvo a punto de costarle la vida en el año 339 antes de Cristo, tres años antes de ser asesinado en la capital de Macedonia por uno de sus guardias personales ofendido por una resolución del rey que le afectaba.

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                                                         PIERNA IZQUIERDA DE FILIPO MOSTRANDO EL AGUJERO CAUSADO POR UN LANZAZO

Una investigación dirigida por el antropólogo de la Universidad Complutense y codirector de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, y por el investigador griego de la Universidad de Democritus Antonis Bartsiokas acaba de poner las cosas en sus sitio y ha demostrado mediante modernas técnicas de antropología forense que en realidad Filipo II, no era el individuo de la tumba II, sino el de la tumba I, cuyos restos óseos mostraban una lesión en la rodilla -anquilosis- y un orificio en los huesos compatibles con aquel lanzazo que le dejó maltrecho.
Además, el padre de Alejandro Magno no estaba solo en su tumba, sino con una mujer joven y con un bebé de corta edad. En el momento de su muerte a manos de su guardaespaldas en el año 336 a.C., Filipo II estaba emparejado con su séptima mujer, Cleopatra, que debía contar en aquel momento alrededor de 18 años de edad. Ambos habían tenido un hijo en común que no sería muy mayor. Los historiadores cuentan que Olimpia, la madre de Alejandro Magno y una de las esposas anteriores de Filipo II, mandó matar a Cleopatra y a su hijo tras la muerte del monarca por mero rencor personal.
«La anquilosis de rodilla y el agujero a través de ella encajan perfectamente con la herida penetrante y con la cojera que sufría Filipo II, lo que permite identificarle como el ocupante de la tumba I de Vergina», cuentan Arsuaga y Bartsiokas, junto con otros tres colegas del Centro de Evolución y Comportamiento Humanos (UCM-ISCIII) que dirige Arsuaga, en el estudio publicado en la revista científicaProceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Durante el trabajo de laboratorio, los investigadores trataron mediante diferentes técnicas de averiguar la edad aproximada del varón de la tumba I para saber si encajaba con la que tenía Filipo II en el momento de su muerte, quién vivió bastante más que su célebre hijo Alejandro Magno que no pasó de los 32 años. Los antropólogos realizaron pruebas de estimación de edad en hueso seco, conteo de las líneas de la epífisis -los extremos de los huesos largos, usados para contar años como si de los anillos de un árbol se tratase- y análisis de dientes y todas ellas dieron resultados muy dispares, pero los autores del estudio concluyeron que los restos debían rondar los 45 años de edad en el momento de su muerte. «La edad estimada de los tres ocupantes de la tumba es consistente con la que se deriva de las fuentes históricas», dicen los autores.
"Esperamos que los griegos se sientan inspirados por estos líderes del pasado y que entre todos seamos más capaces de lidiar con la crisis actual", explica Antonis Bartsiokas a EL MUNDO. "Puede incluso tener un beneficio económico si el Gobierno decide organizar excursiones procedentes de todo el mundo para exhibir estas piezas y contar esta fascinante historia", asegura.
Las pruebas forenses también revelan que el bebé nació pocos días antes del asesinato de Filipo II y que tanto la mujer como el bebé murieron poco después que el monarca, lo que concuerda con el relato que la historia cuenta de Cleopatra y su hijo.
De hecho, el estudio ha permitido averiguar también quién era el ocupante de la tumba II y, según el estudio, en ella podría haber alguna armadura de Alejandro Magno, cuyos restos se ha admitido que descansan en la tercera tumba hallada por Manolis Andronikos en el mismo túmulo en el que está su padre. Aunque quizá los nuevos CSI de la antropología forense lo desmientan algún día.

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VIRIATO Y LA GUERRA DE GUERRILLAS

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VIRIATO Y LA GUERRA DE GUERRILLAS.

Tomás San Clemente De Mingo

Viriato (muerto 139 a.c), en la Hispania romana, utilizó en sus enfrentamientos con los romanos la guerra de guerrillas. Una táctica militar que utilizaron con éxito los pueblos prerromanos de la península ibérica (como el lusitano y el celtíbero ).Este tipo de guerra, los romanos lo denominaron como lactrocinium, término con el que indicaban que no era una guerra organizada, sino irregular y dirigida por latrones (bandidos), aunque en la tradición recogida por Livio la denominaba como Bellum. Esta forma de combatir era conocida como guerra ibérica o hispánica, y fue empleado por las tribus de la meseta y del litoral. La novedad es que Viriato imprime, a la hasta ese momento guerra de guerrillas con un carácter defensivo, un espíritu ofensivo, deteniendo y destruyendo, uno tras otro, a los ejércitos romanos. Su objetivo político - militar fue conseguir una independencia de su territorio respecto de Roma, la expansión de su influencia por las comarcas meridionales (Betruria, Carpetania y Bética), llevando la guerra a territorios romanos.

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Cierto que nunca adquirió el territorio conquistado como posesión duradera, conformándose con aumentar sus posibilidades materiales por medio de saqueos. Para una ocupación definitiva, hubiera necesitado de más hombres, medios materiales y, sobre todo, una capacidad organizadora y administrativa de la que carecía.
La táctica empleada por Viriato variaba según las necesidades. Una veces iba dirigida a desgastar al enemigo, inquietándolo y atando sus líneas de abastecimiento y, otras veces, trataba de neutralizarlo por medio de la sorpresa que caracterizaba a la emboscada. Esta se efectuaba en desfiladeros, o en pasos angostos donde las legiones romanas marchaban en hilera ofreciendo un blanco perfecto. También solía utilizar la huida aparente induciendo a la persecución al enemigo, simulando la retirada, para volverse contraatacando; pasando los romanos de perseguidores a perseguidos (concursare). Otra táctica practicada y que se puede denominar de como evasiva, fue atacar con pequeños contingentes a las legiones romanas para despistar a estas y permitir la huida, mientras tanto, al grueso de su ejército. Rara vez presentaba batallas en formación; era consciente de su escasez de tropas, y de la inferioridad de las armas de sus soldados en comparación con las de los legionarios romanos.

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El armamento utilizado por los lusitanos (tanto jinetes como hombres a pie) constaba de un escudo pequeño o caetra, muy apropiado para los combates cuerpo a cuerpo y para protegerse de los dardos, además de una espada(1) y un cuchillo. Podían portar una lanza de hierro con punta en forma de gancho. Como protección personal contaban con cascos (no todos) con crines volantes y corazas de lino. Los jinetes (había muy pocos) usaban corazas y cascos metálicos.
Como armas arrojadizas, para a combatir en la distancia, disponían de dardos, flechas, y jabalinas.
Los juegos corporales con armas, las cacerías, y las expediciones de saqueos a las tribus vecinas, sirvieron de instrucción y preparación y entrenamiento para los hombres que acompañaban a Viriato.
Su guerra, no fue una guerra organizada y metódica, sino que actuaron como si se tratara de una cacería o un acto de rapiña, por impulsos, o por la situación momentánea, sin que se plantearan largas campañas. Quizá, su falta de constancia fue la causante de la derrota frente a las todopoderosas y disciplinadas legiones romanas.

(1) El profesor Mauricio Pastor Muñoz, asesorado por Fernando Quesada, afirma que la espada utilizada por los lusitanos no fue la falcata sino una del tipo céltico con dos antenas. Ver en : http://blogtabula.blogspot.com.es/2012/08/mauricio-pastor-en-viriato-es-dificil.html

BIBLIOGRAFÍA

PASTOR MUÑOZ, Mauricio: Viriato. El Héroe hispano que luchó por la libertad de su pueblo, Madrid, 2004

 

 

SALUDOS


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