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EDAD MEDIA SALVAJE

Escrito por Ignacio Pasamar on . Escrito en Medieval

Valoración del Usuario:  / 3

De la mano del historiador Mike Loades y del Canal de Historia, nos adentramos en las realidades de una Edad Media desmitificada, una Edad Media salvaje.

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Estamos convencidos de que os resultará interesante.

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EL AÑO QUE LOS ANDALUCES DECAPITARON A LOS FEROCES VIKINGOS

Escrito por Tomás San Clemente De Mingo on . Escrito en Medieval

Valoración del Usuario:  / 3

FUENTE: elconficencial.com

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EL AÑO QUE LOS ANDALUCES DECAPITARON A LOS FEROCES VIKINGOS

Transcurridas catorce noches del mes de Muharram, en el 230 de la Hégira (844 de nuestra era), esto es, al comienzo del otoño, una potente flota vikinga de más de ochenta naves y cerca de 4.000 hombres remontaba el Guadalquivir para asestar a los almohades de Al-Ándalus un golpe de una audacia sin precedentes. Sus cuernos de combate tocaban a tragedia y una música fúnebre ascendía lentamente hacia la indefensa ciudad unos kilómetros más arriba.
Previamente se habían apoderado de Qabpil (actualmente Isla Menor) y habían dejado un fuerte destacamento afianzando la cabeza de puente. En la localidad de Coria del Río ocasionarían una matanza memorable, no dejando títere con cabeza. Toda la población, estimada en medio millar de almas, fue pasada a cuchillo sin que conste que hubiera superviviente alguno. Esta carnicería no tenía otro objeto que el de evitar en principio que el aviso de su presencia llegara a Sevilla, que era la pieza mayor y más codiciada de esta incursión. Además, la extrema crueldad con que trataban a sus prisioneros era en sí una carta de presentación sobre sus intenciones. Una atmósfera de terror precedía y seguía a todos sus desembarcos. Llegar, golpear y desaparecer antes de que los autóctonos reaccionaran era su modus operandi.
Durante dos meses sembraron el pánico a su antojo entre los andalusíes de la comarca provocando un éxodo cuyos ecos actuaban como caja de resonancia
Tres días después de su desembarco, esta horda decidió remontar el Guadalquivir hacia Sevilla, conocedores de la fama que albergaba esta ciudad.Sus habitantes se disponían a la defensa inermes ante la que se avecinaba sin caudillo militar alguno que guiara su ejército, pues el gobernador de la ciudad se había dado a la fuga huyendo hacia Carmona, por lo que a los pobladores de este antiquísimo enclave solo les quedaba encomendarse a Alá. Conocedores de esta deserción y de la escasa preparación militar de los defensores, esta fuerza letal llegaría con sus naves hasta los arrabales de la ciudad.
La matanza y el saqueo se prolongaron en una orgia de sangre durante una semana. Mujeres, niños y ancianos sufrieron el horror desatado por esta forma de peste humana y la entera población  fue pasada a cuchillo, con el corolario de violaciones, saqueo, e incendio de la ciudad. A los que se les perdonó la vida, el destino les depararía un futuro estremecedor: la esclavitud. Todos los prisioneros provenientes del África negra serian vendidos en Irlanda como un bien exótico. Durante dos meses sembraron el pánico a su antojo entre los andalusíes de la comarca provocando un éxodo cuyos ecos actuaban como caja de resonancia.
Cabezas en picas
Transcurría noviembre para cuando el emir Abd al Rahmán consiguió movilizar un ejército digno de tal nombre y enfrentarlos. Para cuando alcanzó la comarca del Aljarafe sevillano, la desolación era patente. En una primera fase comenzaron a fustigar con la caballería e infantería a sus enemigos a los que desconcertarían totalmente. La horda vikinga no disponía de caballos y sus conocimientos ecuestres eran prácticamente nulos. En los enfrentamientos que se sucedieron en días posteriores la caballería del emir estragaría a los nórdicos. El envés del infierno se abatiría sobre estos rudos guerreros-exploradores. La umma (comunidad de musulmanes) podía respirar por algún tiempo.
Desde aquellas cuencas con sus ojos vacíos, finalmente los normandos contemplarían con sosiego la eternidad
El general Ibn Rustum ordenó la decapitación fulminante de los prisioneros supervivientes a la vista de sus camaradas. Un millar de ellos fueron enterrados vivos con la cabeza al aire y se ordenó a la caballería almohade pasar al galope en repetidas ocasiones sobre este peculiar sembrado. Más de treinta naves capturadas arderían sin remisión. Algunas cabezas cortadas soportarían grandes candelas que iluminarían durante el ágape con el que sería homenajeado el triunfador. Todas las palmeras de Sevilla fueron profusamente decoradas para la ocasión con más de quinientas cabezas recordando a los sevillanos que el horror había tocado a su fin. Desde aquellas cuencas con sus ojos vacíos, finalmente los normandos contemplarían con sosiego la eternidad.
Nunca más se volvería a documentar en Al-Ándalus más strandhógg, como llamaban en su lengua a estas campañas de saqueo.
Un pueblo de saqueadores
Ya en su primer desembarco en la península, en Gijón hacia el 840, los asturianos con Ramiro I a la cabeza les causaron severísimas bajas en la zona aledaña a la Torre de Hércules quemándoles más de setenta naves, en la que posiblemente sea la derrota más destacada en la historia de las navegaciones vikingas.
Las sagas escandinavas mencionan profusamente esta inveterada afición por el sol y la gastronomía local
Los cronistas árabes que recogen el más terrible ataque normando de los tres que se produjeron en la península documentaron ampliamente este ataque al sur de la península. Los otros dos se efectuaron en los años 858-861 en los que arrasaron en su remontada por el Ebro y como corolario capturarían a García Íñiguez, rey de Navarra, eso sí, después de pegarle fuego a Pamplona por los cuatro costados. Íñiguez tuvo que pagar lo que no está escrito por su propio rescate. El botín obtenido en esta incursión, histórico por otra parte, generó curiosas anécdotas. Muchas de las naves vikingas en su retirada, dado el peso de las capturas, embarcarían agua en abundancia en su trayecto por el Mediterráneo y se hundirían sin más.
La tercera oleada fue en realidad un sumatorio de pequeñas invasiones que duraría cinco años aproximadamente, iniciada la segunda mitad del siglo X. No obstante, perseverantes, los nórdicos, que ya se habían aficionado a la paella y al gazpacho, todavía volverían hacia el año 1030 al escenario de sus añoradas andanzas. Las sagas escandinavas, mencionan profusamente esta inveterada afición por el sol y la gastronomía local.
Los knörr eran barcos de bajo bordo, de navegación suave y habilitados para cuarenta  individuos aproximadamente. Esta excelente embarcación tenía dos extremos iguales, permitiendo invertir la dirección sin tener que dar la vuelta la nave, con la consiguiente complicación de la maniobra. Una vela rectangular podía reemplazar o acelerar el esfuerzo de los remeros. Bajo buenas condiciones meteorológicas, un barco vikingo podía alcanzar los 16 nudos (unos 30 km/h). La denominación drakkar aplicada a estas embarcaciones es errónea pues en puridad la grafía es de raíz francesa o más bien, una deformación de la misma. La palabra es más exactamente de origen normánico.Drekar es plural de dreki (dragón) y hace alusión a las figuras zoomorfas  que ahuyentaban a los malos espíritus desde el mascaron de proa. En el famoso tapiz de Bayeux, a partir de la escena 44 se ve claramente la configuración clásica de estas naves que aterrorizaron los mares in illo tempore.
Sus ataques y aparición en la escena política europea, ya que hasta entonces no se tenía conocimiento de ellos, dieron inicio en el año 793 con el saqueo del castillo-monasterio de Lindisfarne en una remota isla escocesa del Mar del Norte. De nada les valdría a los monjes rezar con vehemencia al señor, pues este estaba ocupado en otros menesteres. Esta temida cultura nórdica no reparó desde su primer contacto con Escocia e Irlanda hasta el saqueo de Constantinopla, Pisa, Marsella, Rouen, el sitio de Paris e innumerables enclaves de la costa mediterránea y atlántica en manejar una extrema violencia como credencial, si bien es cierto que entre clanes existían diferentes formas de afrontar la conquista, ya que muchos de ellos eran meros comerciantes. Desde Terranova hasta la profunda Rusia, nadie quedaría indiferente a esta horda humana.

SALUDOS

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¿ESTÁ EL PALACIO DEL CALIFA EN MARTIRICOS?

Escrito por Tomás San Clemente De Mingo on . Escrito en Medieval

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FUENTE: diariosur.es

martiri

¿ESTÁ EL PALACIO DEL CALIFA EN MARTIRICOS?

JUAN SOTO

La noticia ha corrido como la pólvora entre los arqueólogos de la ciudad. La aparición de restos de la época medieval en las obras de las VPO de Martiricos ha abierto un debate entre los expertos en la materia: ¿Y si fuera el Alcázar del señor? ¿Y si se tratara de restos del desconocido palacio de Qasr al-sayyid levantado en el año 1226 por el califa Al-Mamún y que se intenta localizar en la zona próxima al río desde hace 20 años?
Virgilio Martínez Enamorado, doctor en Historia Medieval y profesor de la Universidad de Málaga, explica que la existencia de dicho palacio se conoce desde el año 1995, y que desde entonces se trata de averiguar su ubicación exacta. Fue mandado construir por un califa almohade cuando aún era gobernador de la ciudad y en su interior podrían haberse celebrado enterramientos nazaríes. «Podría tratarse del palacio de Qasr al-sayyid, similar al que hay en Granada y del que se tiene referencias por inscripciones en las fuentes árabes y sólo se sabe que estaba junto al río».
Posibles restos
Alcázar del califa. El palacio de Qasr al-sayyid fue construido en 1226 por el califa Al-Mamún en algún lugar extramuros cerca del río.
Casas de campos. Pueden corresponder a fincas de recreo propiedad de las personas con mayor nivel adquisitivo.
Zona funeraria. En la zona hay varias necrópolis, por lo que podría ser una zona de enterramientos.
Aunque asegura que no sería descabellado pensar en su descubrimiento, este profesional confiesa que todos son hipótesis hasta que la empresa Taller de Investigaciones Arqueológicas termine su trabajo de campo sobre el terreno, que comenzó el pasado mes de diciembre. «Son restos que tienen su enjundia porque deben pertenecer al cinturón de Al Munia», expone.
Otros, como el arqueólogo e investigador Manuel Muñoz Gambero, creen que esos restos podrían corresponder a fincas de recreo de las personas con mayor nivel adquisitivo. Recuerda que en el año 1960 se descubrió junto al centro comercial Rosaleda una villa en cuyo interior había piezas de cerámica de gran valor. «En toda la zona de La Palmilla había muchas huertas; era algo así como las casas de campo de aquella época», resume.
Apelando al nombre del barrio, dice que en la zona ya se han encontrado varias necrópolis y que incluso en las actuales torres de Martiricos se concluyó que fueron enterrados los patronos de Málaga Ciriaco y Paula. «El nombre de Martiricos viene porque es un lugar de martirio, y por eso es muy interesante investigar qué es lo que se levantó en la zona tras la época romana. Aunque conocemos mucho sobre la etapa nazarí, aún quedan detalles muy importantes por descubrir».
Los trabajos continúan en una parte de la parcela afectada
Las obras de las VPO de Martiricos no se han paralizado por completo. Pese a la aparición de restos arqueológicos, los trabajos se han retomado estos días en la zona que no ha sido delimitada por los arqueólogos. El arquitecto del proyecto, José Luis Dorronsoro, explica que se están construyendo «las pantallas del lindero de Martiricos». Por el momento, los profesionales de la empresa Taller de Investigaciones Arqueológicas sólo han delimitado un terreno equivalente a la mitad de la parcela, por lo que los trabajos pueden continuar en el resto. La Gerencia Municipal de Urbanismo ha ordenado la paralización de las obras para realizar los cimientos y sótanos de las VPO, que englobarán un total de 80 pisos en una primera fase, en el lugar en el que han parecido los restos hasta que finalice su estudio y los técnicos de la Consejería de Cultura determinen cómo deben tratarse, en función de su importancia.
En este sentido, Dorronsoro confía en que se trate de restos sin valor y que las obras no sufran retrasos de importancia.
El catedrático de Arqueología de la Universidad de Málaga, Pedro Rodríguez Oliva, también apuesta más por la posibilidad de que se trate de arrabales de la ciudad árabe. Aunque no ha podido ver los restos en persona, explica que fuera de la muralla –que llegaba hasta La Goleta– solían ubicarse casas de campo entre grandes huertas. «No parece que sea una cosa excepcional; da la sensación de que es un terreno arenoso y tendrían que ser construcciones de poca entidad».
Para las excavaciones, que se iniciaron en los últimos días de diciembre, la promotora del proyecto de Martiricos, Espacio Medina, ha contratado a la empresa Taller de Investigaciones Arqueológicas. Según fuentes consultadas aún no están totalmente documentados los restos, pero todo apunta a que podrían datarse en la época medieval, en los siglos XIII ó XIV. También han aparecido algunos hallazgos que podrían corresponder a la época romana, pero se encuentran muy deteriorados.

 

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