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EL NÚCLEO DE LA COREA NUCLEAR.

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El núcleo de la Corea nuclear

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Uno viene tan tranquilo. Se sienta a comer a la mesa y enciende la tele esperando que aparezca la preciosa sonrisa de Lourdes Maldonado y, para su desgracia, se cruza con que el líder supremo de Corea del Norte, en otro intento de llamar la atención, nos sirve una bomba nuclear reabriendo centrales.

 

Pero, ¿a santo de qué viene todo esto? La razón no es difícil de adivinar y tan sólo tenemos que molestarnos en tener la real conciencia de lo que es un estado comunista-stalinista. Un país en el que todo el mundo se levanta a la misma hora, come (o intenta comer) lo mismo, dice lo mismo… No es cuestión de perder el tiempo haciendo una larga lista de un país que es la materialización de lo que uno puede leer en “1984” de George Orwell.
Si Pyongyang dice que uno de los edificios más altos del planeta, cuya construcción fue un desastre, no existe, no existe, por mucho que esté delante de tu casa dándote sombra. Es que es tan absurdo que hasta cuesta creer que sea real.
Pero vayamos al tema.
¿Por qué el “Líder” se ha mosqueado tanto? ¿Por unas maniobras? ¿Eso es una ofensa a la que su pueblo, por la tele, grita henchido de ánimo de venganza? (todo el mundo piensa lo mismo…). Podrían decir ya que es violación a su soberanía el que puedas escudriñar Corea del Norte con el Google Earth…
Demagogia.
Tanto si hay paz como si hay guerra, el amigo Kim Jong-un sale ganando. Si la diplomacia vence, los estados occidentales (y también orientales ahora) tendrán que ceder y dejar tranquilo en su trono a un extraño rey comunista pagando un tributo (victoria contra el capitalismo, lo venderá así) en forma de ayuda humanitaria. Decenas de miles de toneladas de alimentos y medicinas para una población de 20 millones de personas que, a buen seguro, la mitad se están comiendo el cuero de los cinturones de sus uniformes de reservistas. Decenas de miles de toneladas de alimentos y medicinas que “no vendrán” de fuera, sino que caerán del cielo porque así lo ha dispuesto el Líder supremo para su pueblo, porque es un dios en la tierra.

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En el caso, que esperemos que no, de que se abra un frente bélico, aún con el peligro del empleo de unos ingenios nucleares cuya efectividad es más que discutible, la respuesta occidental podría sumir al país en una catástrofe al aplastar a esos millones de fanáticos kamikazes con el empleo de drones y toda la tecnología de la disponen las FAS de los Estados Unidos, Japón y Corea del Sur. En esta ocasión, por desgracia, no escucharíamos la voz de un Hiro Hito para llevarlos a la paz, sino un individuo que los mandaría a todos a la muerte sin dudar.
Con la masacre, cuyas imágenes ofrecería con todo detalle por la televisión, Kim Jong-un (tras disfrutar de unas merecidas vacaciones en los Alpes suizos mientras su país arde por los cuatro costados) aún convencería más a su pueblo (lo que quedara de él, más bien) de la malignidad del occidental, abonando ese comunismo mezclado con el nacionalismo fanático antiblanco tan propio de las décadas de 1930-1940.
Su dictadura antioccidental se basa en el adoctrinamiento más feroz contra los Estados Unidos de América, un país que en su propia constitución ve vedada cualquier forma de comunismo, en el monstruo que torturó Corea (algo que es falso).
El que esa dinastía siga ahí, adormilando a un pueblo, depende de que ese odio nunca se extinga.
Si hay paz, gana, si hay guerra, gana. Los únicos que pierden son los coreanos.

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¿Qué hacer? ¿Ceder? Las superpotencias ya comienzan a cansarse del juego inmaduro de la república popular hereditaria de Corea del Norte. Hasta su eterna aliada, China, mira hacia otro lado en resolución violenta de conflictos, velando más por sus intereses económicos que por la demagogia de siempre y aboga por una solución pacífica pretendiendo apaciguar los fuegos de Pyongyang. Una guerra en esa zona supondría el más que seguro colapso de su tráfico mercantil por mar y esto es algo que ni nosotros nos podemos permitir.
Tendremos una paz a golpe de talonario (o eso espero) y ya solo queda la pregunta de si no hay nadie, de entre esos 20 millones de coreanos, capaz de hacer cambiar las cosas encarándose con la cúpula del país.

 

Javier Yuste González.

Saludos.

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Comentarios   

0 #1 zambo 03-04-2013 19:42
Coincido contigo.
No se qué habrá detrás, porque aunque nos creamos que no la información hoy está tremendamente controlada y nos enteramos de lo que quieren, pero lo cierto es que esta situación es cíclica, cada cierto periodo de tiempo Corea del Norte aparece en las portadas de todos los medios y por el mismo asunto, o sea que está a punto de liarla.
Y los pobres coreanos tuvieron que aguantar una de las mayores hambrunas que ha habido a finales del siglo pasado, y todo por unos dirigentes egocéntricos.
La verdad, últimamente ya pienso que a ver si es verdad, que montan una guerra y se cargan a todos esos sinvergüenzas, como se han cargado últimamente a otros dictadores cuando les ha convenido.

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